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En la actualidad, gran parte de los restos de poda están siendo arrojados a vertederos, que al no ser controlados, se incorporan al flujo habitual del resto de residuos con el riesgo que conlleva su posible combustión al tratarse de un residuo biodegradable, con la consecuencia de un Impacto Ambiental Negativo, con perjuicio directo para el Medio Ambiente.
Por los problemas de vertido e incineración que ocasiona su eliminación, dado su desorbitado volumen, además de desaprovechar unos recursos que pueden ser reciclados y originar valor económico y puestos de trabajo, se concluye en la necesidad de aprovecharlos, mediante su recogida, procesamiento y compostación, como la mejor alternativa de gestión integral para los residuos vegetales compostables.
Mediante el compostaje de biosólidos se minimizan determinados factores negativos producidos por la aplicación directa de estos a los terrenos agrícolas:
- Se estabilizan, minimizando así los olores emitidos.
- Se destruyen los agentes patógenos que son causantes de diversas enfermedades.
- Se reducen las probabilidades de atracción de vectores (moscas, mosquitos, zancudos, roedores, aves, etc.), que pueden transmitir enfermedades directamente a los seres humanos o desempeñar un papel específico, como anfitrión en el ciclo vital de un agente patógeno, (EPA, Septiembre 2000).
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